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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Sin sentido momentaneo



Nada era interpretable […] y mientras esperaba, no era más que uno más en el montón. Me imaginaba a ellos mismos mirándome en su posición años atrás. Cara a cara, si me conociera, ¿que le pudiera decir? ¿Qué le pude haber dicho? Que podría…
Cerrando los ojos con los audífonos puestos, pretendiendo escuchar música mientras esperaba, tenia que dejar ir el tiempo así nada mas. ¿Que conocemos? Por que no tratamos de dar lo que necesitamos. Pensó en voz baja mientras cambiaba las canciones por puro instinto, ninguna canción lo encontraba todavía. Cuando callaba, no solo callaba; no podía callar su mente, su consiente, su conciencia, que le hablaba de vez en cuando. Era como una relación de trabajo en la que era imposible permanecer callado. Si las condiciones de trabajo impiden hablar, uno que otro comentario suele escaparse.
No podía tener momentos de completo silencio si estaba despierto, solo cuando dormía no escuchaba nada. De vez en cuando el sub consiente le hablaba, pero el no podía recordar todo lo que le decía. Las puertas del alma siempre le daban de que hablar. Cuando decidía callar, sus pensamientos escuchaban música, ponía su atención en alguna canción.  Pero cuando la música daba de que hablar y mucho que pensar, los pensamientos no podían callar. Interrumpían la música, pero cuando la música callaba, frecuentemente  sus pensamientos venían de aquello que veía y escuchaba. No lo sentía, pero se daba cuenta de lo fácil que se puede ir la vida.
Podía ver que lo que no dejaba que fueran lejos sus pensamientos y resoluciones. Lo intrigaban los aspectos relacionados con la identidad; suya y de los demás. Un  niño ni siquiera sabe quien es o quien llegara a ser -se decía- En algún momento cuando cumples veinte te das cuenta que algunos de tus sueños infantiles están perdidos. En esta ocasión  el silencio le hablaba dentro de su cabeza mediante algo que el identificada como conciencia (el preferido silencio que eta más arriba de las nubes). Pero ella se declara ser una abogada, que después de todo declara inocente a aquel que a esa edad ya encontró su identidad, aquello que no dejara hasta el día que valla a morir. Nadie es condenado, si el futuro promete ser largo por parte del viviente.
Para los hombres es una edad en la que las fuerzas son suficientes para el trabajo de un día aunque parezca que para nada mas, siempre quedan fuerzas para en la noche trabajar. Aunque esta es la seña de estar perfectamente habilitados para toda responsabilidad. Si las decisiones no son las que rinden frutos a corto plazo, de ahí en adelante seguirá escuchando que los pocos años jóvenes que te quedan pronto se enfrentaran y se esfumaran hasta que todos se den cuenta que ya se han ido. –todo esto rumiaba mientras abría y cerraba los ojos. No parpadeaba. Cuando sus pensamientos eran más fuertes perdía noción de lo que escuchaba y esta vez no había sido la excepción. Abría los ojos y miraba sin ningún punto fijo, miraba todo, pensaba. Y así se mantuvo hasta que le cayó el veinte. Cuando regreso a la tierra, algo le tradujo el final de una canción, que lo levanto y lo hizo poco pensar y caminar. 

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