Nada era interpretable […] y mientras esperaba, no era
más que uno más en el montón. Me imaginaba a ellos mismos mirándome en su
posición años atrás. Cara a cara, si me conociera, ¿que le pudiera decir? ¿Qué
le pude haber dicho? Que podría…
Cerrando los ojos con los audífonos puestos,
pretendiendo escuchar música mientras esperaba, tenia que dejar ir el tiempo
así nada mas. ¿Que conocemos? Por que no tratamos de dar lo que necesitamos.
Pensó en voz baja mientras cambiaba las canciones por puro instinto, ninguna
canción lo encontraba todavía. Cuando callaba, no solo callaba; no podía callar
su mente, su consiente, su conciencia, que le hablaba de vez en cuando. Era
como una relación de trabajo en la que era imposible permanecer callado. Si las
condiciones de trabajo impiden hablar, uno que otro comentario suele escaparse.
No podía tener momentos de completo silencio si estaba
despierto, solo cuando dormía no escuchaba nada. De vez en cuando el sub consiente
le hablaba, pero el no podía recordar todo lo que le decía. Las puertas del
alma siempre le daban de que hablar. Cuando decidía callar, sus pensamientos
escuchaban música, ponía su atención en alguna canción. Pero cuando la música daba de que hablar y
mucho que pensar, los pensamientos no podían callar. Interrumpían la música,
pero cuando la música callaba, frecuentemente sus pensamientos venían de aquello que veía y
escuchaba. No lo sentía, pero se daba cuenta de lo fácil que se puede ir la
vida.
Podía ver que lo que no dejaba que fueran lejos sus
pensamientos y resoluciones. Lo intrigaban los aspectos relacionados con la
identidad; suya y de los demás. Un niño
ni siquiera sabe quien es o quien llegara a ser -se decía- En algún momento
cuando cumples veinte te das cuenta que algunos de tus sueños infantiles están
perdidos. En esta ocasión el silencio le
hablaba dentro de su cabeza mediante algo que el identificada como conciencia
(el preferido silencio que eta más arriba de las nubes). Pero ella se declara
ser una abogada, que después de todo declara inocente a aquel que a esa edad ya
encontró su identidad, aquello que no dejara hasta el día que valla a morir.
Nadie es condenado, si el futuro promete ser largo por parte del viviente.
Para los hombres es una edad en la que las fuerzas son
suficientes para el trabajo de un día aunque parezca que para nada mas, siempre
quedan fuerzas para en la noche trabajar. Aunque esta es la seña de estar
perfectamente habilitados para toda responsabilidad. Si las decisiones no son
las que rinden frutos a corto plazo, de ahí en adelante seguirá escuchando que
los pocos años jóvenes que te quedan pronto se enfrentaran y se esfumaran hasta
que todos se den cuenta que ya se han ido. –todo esto rumiaba mientras abría y
cerraba los ojos. No parpadeaba. Cuando sus pensamientos eran más fuertes
perdía noción de lo que escuchaba y esta vez no había sido la excepción. Abría
los ojos y miraba sin ningún punto fijo, miraba todo, pensaba. Y así se mantuvo
hasta que le cayó el veinte. Cuando regreso a la tierra, algo le tradujo el
final de una canción, que lo levanto y lo hizo poco pensar y caminar.
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