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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Cuando uno decidió callar



Déjame contarte algo, -dijo el menos joven- Prosiguió. A raíz que veo que también estas perfectamente dotado de las capacidades y habilidades para descubrir lo dulce de las cosas y lo rico e la vida, te diré. Es algo que has descubierto desde hace mucho tiempo se te ha dado la suerte de saciar aquellos gustos por al comida sin hacer mucho esfuerzo. Hay etapas en la vida –le seguía diciendo mirándolo de vez en cuando a los ojos- por las que todo hombre debe de pasar para llegar a serlo. Muchos fracasan en el intento y por estar tan abajo en las expectativas que la vida misma les tiene preparado para todos no se puede ver con claridad los niveles de mediocridad e ignorancia en los que uno se encuentra en esos momentos. Por  estar así, en ese estado que os contagia con despotismo y arrogancia es muy poco el alcance que tienen tus ojos al tender tu mirada. 
Estas son palabras que un padre le debería heredar a sus hijos pero el tuyo murió un poco antes de la edad en la que yo estoy viviendo. Pero seguro que tu padre ya se había dado cuenta de los aspectos en los que los integrantes de una familia tienen que hacer paras poder comer en casa. Todo llega a algún lugar por algo y por alguien. Las naranjas, los mangos, los plátanos, los nanches y todas las frutas que tus labios puedan guardar crecen solas. Pero alguien debe sembrar la semilla. A veces, Dios vestido entre la naturaleza encuentra la manera de por si misma regar y fecundar semillas en la tierra, pero no todos corremos con la suerte de cosechar frutos de esos arboles. Por eso en nuestra obligación a cierta edad en la vida ir y regar semillas. Sembrar aunque sea en tierra ajena para poder siquiera por merito, sea concedido o no el derecho de cosechar.
Esa es la única manera para algunos de poder disfrutar de las cosas que la tierra nos provee para entretenernos comiendo algo, antes que ella nos coma. Para otros, hay formas también de adquirir lo deleitable para el paladar. Y así corrientemente hablando le llaman trabajo. Hay que hacer algún tipo de esfuerzo o trabajo para poder gozar de algunos privilegios en la vida y del dinero. Hay que mantener un oficio ala larga. Nunca, casi estoy seguro de eso, que nunca te has preguntado como es que siempre tienes algo que llevarte ala boca. ¿Como es que llega ahí? ¿Quien lo trajo? ¿Para quien lo trajo? ¿Quién lo hizo? ¿Para quién lo hizo? ¿Como lo hizo? Y si alguna vez te has cuestionado alguna de estas variantes, ¿Cuántas veces le has dado la oportunidad a alguien de que se pregunte lo mismo? y si son demasiadas palabras para que proceses en muy poco tiempo te lo diré en otras palabras. ¿Cuánta veces has hecho, traído, comprado algo y lo hayas dejado, guardado u olvidado en el refri, en la mesa y que alguien  mas excepto tu lo encuentre? Y quizá termine actuando de la misma manera en que yo o tu actuaria y lo aprovecharía por ver lo mismo que tu. ¿ se entiende lo que te quiero decir?
Desafortunadamente las maquinas y la tecnología hacen que lo hombre se haga mas sedentario y aunque no sepa se haga mas propenso a la diabetes por los malos hábitos alimenticios. Aunque esta pueda ser ora cuestión a tratar, no lo será en esta ocasión, no será este el tiempo. Las maquinas y los artefactos de la civilización le impidieron al hombre realizar mucho esfuerzo. El agua llega y sale por una manguera que en la punta tiene una pieza metálica con un seguro de tuerca que le llamaron llave. Antes se escarbaban fosas sépticas y se acarreaba agua en tambos de 20 lts. Que contuvieron pintura por lo regular. Se acarreaban llenos de agua desde el poso más cercano y les pagaban a los niños más vivos y habilitados para hacer el trabajo, cuando nadie mas quería ni podía hacerlo. Y así, señoras con los mismos problemas que las de ahorita le enseñaban al niño que estuviera dispuesto a aprender empíricamente la necesidad, el gusto, los privilegios y los frutos del trabajo. A veces la suerte es tanta que con el pro merito y con la buena intención de hace las cosas se gozan de los frutos, pero hay que hacer el intento para saber si corremos o no con esa suerte.
En otras ocasiones, en otros tiempos y con otras personas he tenido la oportunidad de compartirle unos pensamientos, en los que a mi perspectiva digo que todos deberíamos estar dispuestos a hacer, crea todo aquellos que nos gusta. Si nos gusta el futbol, por que no jugarlo. Si nos gustan las empanadas, por que no aprender a hacerlas sin esperar a que alguien nos las haga. Si todavía nos gustan las caricaturas, por que no mejor jugar a las escondidas, a la pelusa, a las canicas, a la mata tena, a la cuartita, a saltar la cuerda, con un trompo, un yoyo o una de tantas cosas que se pueden hacer para disfrutar lo simple de la vida. Más todo, deberías asimilarlo ahora que es tiempo para que te vallas acostumbrando. Espero sigas creciendo, quizá llegues a ser padre y tengas la oportunidad de enseñarle a los tuyos. Ojala aprendas bien las cosas buenas, y escuches lo que te digo para que a los tuyos puedas enseñar mejor.
En todo esto no lo interrumpió el más joven, mientras cerraba la puerta.

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